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Juan Cordero1822 (1824)-1884

Nació en Teziutlán del Carmen, Puebla el 10 de junio de 1822. Fue un pintor mexicano perteneciente a la Escuela Clásica que obtuvo amplio reconocimiento en Roma y Florencia. Fue también el primer pintor decimonónico que abordó en la pintura un tema de historia americana; “Colón ante los Reyes Católicos” y quien hiciera la primera afirmación del muralismo laico, cívico y con sentido social en el siglo XIX.

Fue hijo de padre español, comerciante y de madre mexicana. En su infancia, fue vendedor ambulante, pero al notar sus padres su gran talento para el dibujo lo alentaron a estudiar en la Academia de San Carlos donde tuvo como primer maestro a Miguel Mata quien lo convence de marchar a Roma a formarse. En 1844 ya era un buen dibujante y el 1° de junio viajó a Europa con la meta de ingresar a la Academia de San Lucas en Roma, lugar al que todos los jóvenes artistas, no sólo de México, sino de Europa, deseaban acudir para perfeccionarse. Fue discípulo del maestro italiano Natal de Carta y del catalán Pelegrín Clavé (quien más tarde fuera su rival artístico).

En dicho periodo, conoció al expresidente de México, Anastasio Bustamante, quien se encontraba justamente en Roma, y reconociendo las notables habilidades artísticas de Cordero, lo ayudó en ése mismo año de su llegada a Europa, a que el Gobierno Mexicano lo nombrara Agregado a la Legación Mexicana y más tarde en 1846 la Academia de San Carlos le concedió una pensión destinada a los alumnos más aventajados para apoyarlo en sus estudios.

En el año de 1847, realizó una de sus obras más importantes, El “Retrato de los escultores Tomás Pérez y Felipe Valero”. De ese mismo año, son un par de cuadros que se convertirían en obras representativas del neoclasicismo mexicano: su autorretrato y el de los Hermanos Agea. También realizó obras religiosas como “Anunciación Angélica” en 1849, “El redentor y la mujer adúltera” en 1853 y “Stella Matutina” en 1875.

A los 29 años, regresó a México y buscó ser Director de la sección de Pintura de la Academia de San Carlos, cargo que en ese momento le pertenecía a Pelegrín Clavé (viejo conocido de Cordero), por lo que se le ofreció el cargo de Subdirector, el cual rechazó. Cordero acudió entonces al entonces presidente Antonio López de Santa Anna, quien emitió un decreto para que se le diera el puesto, sin embargo, el Director General de la Academia en ése entonces Don Bernardo Couto no permitió que se atropellaran a las autoridades de San Carlos, negándole el puesto a Cordero.

Entre 1860 y 1867, realizó retratos por encargo en diversos sitios de la República, teniendo una gran acogida sobre todo en la península de Yucatán. En 1874, concluyó el primer mural de carácter laico pintado en la Escuela Nacional Preparatoria de la Ciudad de México (Actual Colegio de San Ildefonso), titulado “Triunfos de la ciencia y el trabajo sobre la envidia y la ignorancia”. Lamentablemente después de su muerte, sus murales fueron borrados para colocar un vitral donde figuraron las nuevas palabras del maestro Justo Sierra: “Amor, Orden y Progreso”.

El retrato fue el género predilecto de Juan Cordero y por el que alcanzó reconocimiento nacional e internacional. Sus composiciones basadas en modelos clásicos condensan los elementos estilísticos que caracterizan la producción del pintor, como es el caso del “Retrato de Francisca Ramírez de Arellano”, perteneciente a la Colección Andrés Blaisten y en el cual se evidencia la armonía, la elegancia y el atildamiento en el vestido de la retratada.

Sus obras de mayor reconocimiento son quizás el “Moisés” pintado en 1850 que fue muy alabado, y su “Colón ante los Reyes Católicos” (Colección Museo Nacional de Arte), que fue pedido de Florencia para ser admirado. Esta última obra ocupó toda la prensa italiana y la prensa mexicana replicó los elogios. Ambas obras se reprodujeron en grabado por toda Italia, y Florencia recibió con honores a su autor cuando fue a visitar y a estudiar las galerías de los Oficios y el Palacio Pitti. Juan Cordero murió el 28 de mayo de 1884 en el pueblo de Popotla, Ciudad de México, no sin antes haber sido admitido en la Congregación de Pintores Virtuosi de Roma.




 

  Fuente: Colección Blaisten