El hijo de El Ahuizote

Fue un periódico - revista satírica mexicana fundada en 1885 por Daniel Cabrera y Manuel Pérez Bibbins junto con Juan Sarabia.

En julio de 1902 Ricardo y Enrique Flores Magón arrendaron la publicación y se encargaron de la edición. Durante esta época se caracterizó por su oposición al régimen de Porfirio Díaz a través de la difusión de caricaturas entre las que se encontraban colaboraciones de José Guadalupe Posada y José Clemente Orozco.


El ahuizote es la nutria o perro de agua, animal que tiene lugar en la mitología azteca; la palabra proviene del náhuatl "ahuízotl": a(tl) significa "agua" y huiz(tli) "espina".

En aquel tiempo, Díaz no toleró las críticas a su gobierno y desató una fuerte represión contra la prensa independiente que se atrevía a cuestionarlo.

Muchos periodistas fueron asesinados o encarcelados, las publicaciones eran suspendidas y las imprentas clausuradas o destruidas.

Se dice que uno de los antecedentes del periódico fue otro periódico llamado "El Ahuizote".

Este último fue fundado por Díaz en protesta por la reelección de Lerdo de Tejada; pero una vez que Díaz llegó al poder, este periódico desapareció.

Al pasar de los años Daniel Cabrera y Manuel Pérez Bibbins tuvieron la idea de hacer un periódico que fuera en contra de Díaz, el cual llamaron "El hijo del Ahuizote" porque dicen sus fundadores que el hijo sí salió rezongón (contestador, que no obedece las leyes ni al padre mismo).

Díaz ordenó clausurar El hijo de El Ahuizote y desafiando la censura de Díaz sus editores volvieron a publicar el periódico con la misma línea editorial pero con otro nombre, entonces aparecieron El nieto del Ahuizote, El padre del Ahuizote y El bisnieto del Ahuizote estas publicaciones tuvieron una vida muy breve.

El gobierno de Díaz decretó que ningún periódico o escrito de los Flores Magón podría ser publicado en México, bajo pena de dos años de cárcel, una multa de 5,000.00 pesos y el decomiso de la imprenta para el impresor que se atreviera.

 

ref. La Constitución ha muerto Artículo de Ricardo Flores Magón, publicado en El hijo de El Ahuizote, 8 de febrero de 1903.