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el Informador jun 24 2018


HOMENAJE A FIRULAIS
'En el principio fue la risa'

Por Isabel Sepúlveda

De Octavio Paz es la frase que da título al presente artículo. Conocedor profundo de las mitologías antiguas y de la naturaleza humana, resume en ella la importancia fundamental de la risa en la creación y supervivencia humana.

Todo esto viene a cuento por la exposición que el Museo de la Ciudad de Guadalajara (Independencia 684, zona Centro), presenta en honor a Firuláis, como parte de su programa de Fragmentos selectos de la Historia reciente de Guadalajara. ¿Y quién es Firuláis?, se preguntarán los tapatíos menores de 45 años o los no nativos de estas tierras.

Pues Firuláis nació en 1907 como don Federico Ochoa y Ochoa, hijo de ricos terratenientes de haciendas cañeras de Jalisco. Estudió desde pequeño en exclusivos internados de la Capital, de Estados Unidos y Europa, pero su eterna pasión fue el mundo de la actuación. Infructuosamente y gastando su fortuna familiar, viajó y se empeñó en ser contratado como artista. Lo logró en compañías teatrales de México donde trabajó bajo las órdenes de don Rodolfo Usigli y Seki Sano. Las vicisitudes de la vida y las opciones personales llevaron a Federico, un buen día, alrededor de sus 40 años, cuando se dio cuenta de que no le quedaba un centavo de su fortuna, a decidir vestirse de payaso y salir a la calle a pedir trabajo.

Relata en su autobiografía que en un primer momento sintió mucha vergüenza pero, al momento de provocar la primera risa, se dio cuenta de su verdadera vocación, de la persona interna que ahora se revelaba y rebelaba para no regresar al encierro. Así nació Firuláis, y Federico no quedó más que como constancia de nacimiento. La risa como medio de transformación.

El payaso Firuláis amanecía y se acostaba siendo él mismo. No sé si para dormir desmaquillaba su cara y se quitaba su atuendo, ambos inolvidables para por lo menos tres generaciones de tapatíos.

Su sonrisa continua, dibujada en su rostro, no nos permitía darnos cuenta de la profundidad de sus observaciones y reflexiones, de cómo escudriñaba la realidad en cada contacto con las personas y su disposición o no a reír. Afortunadamente, sus pensamientos quedaron plasmados en la autobiografía que publicó en 1986, dos años antes de su muerte. Sus últimos años los pasó sentado en una silla de ruedas deambulando por la Avenida Juárez, haciendo los actos de magia que aún podía realizar y recolectando en un gorrito rojo las monedas que los transeúntes amablemente le daban a cambio de hacer reír a ellos o a sus pequeños.

Los expositores de este homenaje a Firuláis son de primer nivel, hay obras de: Javier Campos Cabello, Davis Birks, Sergio Garval, Gonzalo Lebrija, Tomás López Rocha, Jis, Ana de la Cueva, Mónica Escutia, Sofía Echeverri, Fernando Palomar, Luis Miguel Suro y Claudia Rodríguez, entre más de 50 artistas. La virtud de la exposición es que no se pensó como una aislada en un pabellón aparte, sino que el museo fue intervenido totalmente: las piezas están entreveradas en los objetos y pinturas de cada uno de los salones y pasillos. El curador, y también expositor, es Cristián Silva, chileno que vive desde hace varios años en Guadalajara (uno más, atrapado por una tapatía), quien, fascinado con la historia de Firuláis, le propuso a la emprendedora Paty Urzúa, directora del museo, organizar esta exposición. El maravilloso resultado lo tenemos a la mano si se visita.

Ayer por la noche, Patrick Charpenel, Juan Palomar, Juan José Doñán y la que esto escribe, participamos en una Mesa Redonda de Homenaje a Firuláis. En ella abordé el tema de La Risa como evasión y como medio de sanación.

Reír es común a toda la especie humana. En todas épocas y lugares de este mundo la humanidad ha reído, ríe y seguirá riendo mientras haya vida, porque es necesidad anímica y fisiológica. Una de las primeras señales que toman en cuenta los pediatras para saber que el desarrollo del bebé es normal es su primera sonrisa.

¿Qué es la risa? Estudios científicos han encontrado que la zona del cerebro donde un chiste o una situación determinada se transforma en risas y carcajadas es el córtex prefrontal medial, detrás de la frente. En esta área, justo detrás del llamado tercer ojo, aquel de la percepción extrasensorial, se encuentra fisiológicamente nuestro sentido del humor.

La alegría y la risa se reflejan culturalmente en ideas, creencias y filosofías; hacen olvidar los límites de la existencia y ayudan a vencer los obstáculos que ponen en peligro la continuidad de la vida. Esto explica el por qué de la risa como ritual y magia en los pueblos primitivos y en civilizaciones antiguas.

Mientras los niños ríen alrededor de 200 veces al día, los adultos lo hacemos tan sólo entre 15 y 20. A veces ni siquiera a esa cantidad llegamos, no por incapacidad, sino por falta de ocasiones propicias, y sobre todo por los problemas que nos agobian. Pero, al saber que con cada risa se activan más de 400 músculos, se aumenta la capacidad pulmonar, se oxigenan los tejidos, baja la presión sanguínea, se alivia el estreñimiento, se libera adrenalina, se levanta la autoestima y se reducen el estrés y el miedo, sin duda vamos a tratar de sonreír más.

 
isasepulveda57@gmail.com



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Fecha de publicación: 5 Dic. 2008

 

Homenaje a Firulais

El Museo de la Ciudad rinde honores al payaso Firulais, a través de muestra colectiva. EL INFORMADOR R. PÉREZ

  • Vínculo entre los diferentes estratos sociales

A través de la pintura, dibujo, escultura, video, fotografía y arte objeto, titulada “Firulais. Fragmentos selectos de la historia reciente de Guadalajara se recordará al payaso

EL INFORMADOR.-GUADALAJARA, JALISCO.-NOV 25. 2008.- Firularis, uno de los personajes tapatíos más famosos de la historia reciente, fue el pretexto para un centenar de artistas que, bajo la curaduría del chileno Cristián Silva, presentan pintura, dibujo, escultura, video, fotografía y arte objeto, en una exposición que se inaugura este miércoles, a las 19:00 horas, en el Museo de la Ciudad (Independencia 684).

La muestra Firulais. Fragmentos selectos de la historia reciente de Guadalajara, ocupará las salas fijas del museo encargadas de resguardar la historia.

Así, puede verse una botella de coca-cola esculpida en obsidiana junto a una antigua vajilla de porcelana, o un altar al estilo pop, al lado de ciertos cuadros del periodo barroco, lo que, en palabras de su directora, Patricia Urzúa, provocará que "las salas sean sacudidas".

"Firulais es un vínculo entre los diferentes estratos sociales y, en términos místicos, es un vínculo entre el más allá y el más acá", dijo el curador, para luego añadir que "uno de los aspectos dañinos del arte contemporáneo es quererse parar sobre el pasado", en referencia a la convivencia entre pasado y futuro que tiene esta muestra en el Museo de la Ciudad.

Su verdadero nombre era Federico Ochoa Ochoa (1907-1988) y era aristócrata. Se educó en Europa y Estados Unidos, y hablaba varios idiomas. Poco a poco sus decisiones y las circunstancias lo llevaron a ser un payaso callejero y terminó sentado en una silla de ruedas en los portales del centro, haciendo reír a los niños.

Junto con la exposición, que sin planearlo celebra el vigésimo aniversario luctuoso del payaso, se realiza una colecta fotográfica de Firulais, abierta a la comunidad en general, pues el Museo de la Ciudad pretende publicar con ellas un catálogo en enero.

Además, el 4 de diciembre a las 20:00 horas se realizará una mesa redonda para recordar diversos aspectos del personaje. En ella participarán Juan José Doñán, el pintor Kreppelin, el curador Patrick Charpenel, Fernando Partida, Isabel Sepúlveda y Fernando Sandoval.

En Firulais. Fragmentos selectos de la historia reciente de Guadalajara los artistas abordan al personaje desde el humor, la desesperanza, la tragedia y la ironía. En la inauguración tocará la Banda del Estado. La muestra permanecerá hasta el 31 de enero.

CRÉDITOS: Informador Redacción / OOCH