Un coleccionista
Estar dispuesto a sentir la energía
que surge de una obra de arte y lanzarse a vivir una relación personalísima con
la pieza son los primeros pasos que debe dar una persona joven para llegar a
ser un coleccionista "de verdad", afirma Gonzalo Méndez de la galería
Myto en D. F.
El coleccionismo joven es similar a una pequeña planta que se debe cultivar, pero
también tiene que ser mimada hasta que crezca y madure.
Toda persona cuenta con capacidad para reaccionar poderosamente ante una obra. Cuando
eso sucede, nada es igual: es como tener la primera eyaculación y entrar en una
dimensión de vida en la que ya no hay paso atrás.
Nunca hay que olvidar que el coleccionista tiene un sentido crítico, tiene
claro qué es lo que le gusta o no, porque eso que le agrada le genera una
pasión que es autónoma, espontánea y poderosa.
La gente puede tener cierto nivel educativo, pero no estar relacionada con el arte o el
coleccionismo. Ven el arte como algo
que se viven los museos y no
como algo para ellos
Es importante
que los creadores estén siempre presentes en las inauguraciones y compartan sus
inquietudes, que el público pueda asistir a sus talleres y conocer su proceso
de trabajo, la curiosidad acerca a las personas aunque no compren de inmediato
pero pueden interesarse por lo que esta sucediendo con los artistas
Es posible contagiar a otros de
el placer ante la plástica y, sobre
todo, enseñar que no existe arte sin experimentación.
"Las
colecciones de arte son retratos personales. El arte es aventura, luz, pasión,
a veces dolor, a veces placer: el arte se siente y por eso hay gente que lo
necesita como droga".