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Cada
sábado, y a veces entre semana, cientos de aficionados de Chivas y Atlas
pasan por la plaza Brasil, ubicada frente al estadio Jalisco. Para todos es
de sobra conocida la escultura, que presenta a tres futbolistas disputándose
un balón por los aires, recuerdo del Mundial de México 70. Y aunque todos la
conocen, pocos saben el nombre del autor de la pieza y, además, que ésta es
una de sus favoritas. El creador de Los futbolistas es Miguel Miramontes, escultor tapatío que hoy recibirá un homenaje
como reconocimiento a su trayectoria, mediante una exposición que se
inaugura, esta tarde, en el Centro Cultural González Gallo, en Chapala.
A sus 89 años, Miramontes tiene una lucidez
envidiable. Y con ella explica que todo su trabajo escultórico se puede
dividir en dos grandes bloques: “La obra de carácter público, que es la que
me pedía el gobierno para jardines, las esculturas de la Rotonda de los
Jaliscienses Ilustres y algunos otros monumentos. Lo otro es mi obra
personal, aquello con lo que más me emocionaba”. Entre las obras públicas de
su autoría en la ciudad destacan, además de Los futbolistas, la
escultura ecuestre de José María Morelos, ubicada en el parque homónimo; los
niños de la Plaza Tapatía; el monumento a la Revolución que está en el Álamo
y una más que se encuentra en el Mercado de Abastos, entre muchas otras. En
cambio, explica el escultor, en la exposición podrá apreciarse “toda la obra
que tengo en el taller, que es un trabajo más personal”.
Con una amplia trayectoria dentro de las artes plásticas, donde ha trabajado
por igual con todos los materiales, Miramontes
señala que “es una gran satisfacción darse cuenta que toda la vida, o gran
parte de ella, te has dedicado a esto y siempre estando activo. Es una
satisfacción grande dedicarse a un arte tan bello, difícil y emocionante.
Presentar esta exposición es muy bonito, porque con ella me doy cuenta que he
cumplido lo que me propuse”.
El homenaje a Miguel Miramontes tendrá lugar hoy, a
las 18:00 horas, en el Centro Cultural González Gallo, que se encuentra en
González Gallo, en la antigua estación de Chapala.
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