Fotografía: Meme 2003

Soñador, es aquel que trabaja en lo imposible

 

Meme, Claudio Jimenez, Ana Jimenez                                                                          Foto Inés Palomar

 

  obra

 

 

 

 

 

BIOGRAFÍA

 

Imágenes y secretos

Galería Teu Lloc Recorte del Ocio

Invitación Teu Lloc (ver)

Presentan sus sueños en Alemania (artículo de El Informador)

El Arte Tapatío llegó a Hamburgo (ver)

Catálogo Puertas Abiertas 2006 (ver)

Mensaje de Meme para Claudio (ver)

Invitación para Expo Pendón (ver)

Viaje en Carta Ajena (exposición)

La tarea (ver)

Proyecto Muros

Pase al subterraneo
Distintas formas de expresión  

Proyecto muros temporada 16
La trinchera, 5o. aniversario
Proyecto muros temporada 17
Proyecto muros temporada 18
Galería AL
11 Aniversario Galería Ruiz Rojo
La trinchera
El Teu Lloc 6o. Aniversario
Proyecto muros temporada 19
Cinco años de muros intercambiables

 

Oficinista sin profecías

Mixta s/papel

62x50 cm.

 

 

Rostros vemos demonios no sabemos

Mixta s/papel

68x48 cm.

con mas preguntas que respuestas

acrílico s/tela

120x120 cm.

sin título

acrílico s/tela

200x80 cm.

 

 

 

 

 

Meme establece en su obra un lenguaje personal, honesto y vigoroso que exige una lectura cuidadosa que nos lleva a paladear múltiples significados. Su trazo contundente va más allá del figurativismo, y desde el primer acercamiento a su obra revela que esconde más de una pregunta acerca de sus personajes que empiezan a resultar complejos.

Un dominio de la figura humana lo faculta para representar a sus personajes en el límite de una frontera virtual entre lo caricaturizado y lo que resulta de una carga humana dramática que inunda su pintura. Respaldado por una paleta cromática llena de intensidad que refuerza esta idea, nos lleva a través de la vitalidad del rojo, a un azul sombrío. Así, nos abre un camino inquietante en el que nos vinculamos a sus personajes, que están sujetos a una mutilación interna y se convierten en radiografías de anhelos insatisfechos.

Libre del anclaje en el espacio y tiempo de la cotidianidad, se centra en una fuerte carga emotiva, metáfora de la simplicidad, o tal vez ¿complejidad? del pensamiento. Nos lleva a un paisaje en un mundo onírico, que nos remite a lo incierto de existir; figuras suplicantes, ojeras que claman perdón, melancólicas, indiferentes. Esta sátira mordaz del ser humano y su pensamiento evidencia al hombre en su individualidad y a todos los hombres conjuntados en uno mismo. Lleva al espectador a establecer un vínculo entre el interior y el exterior de los protagonistas de su obra, un exterior que denuncia y se debate entre la apatía y los deseos de las circunstancias que aquejan a sus héroes internos, aviadores o circenses.

Por: Paloma Cruz