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MANUEL MORENO PADILLA

Nace el 15 de enero de 1949 en Guadalajara, Jalisco.

Pintura, dibujo y serigrafía son sus especialidades

Estudió dos años de Arquitectura y dos de Pintura en la Universidad de Guadalajara. Posteriormente realizó estudios en el Taller de Paule Valot en París y en Nueva York tomó cursos de gráfica y serigrafía con Irwin Rosenhause.

Manuel Moreno Padilla. Hablar de Manuel Moreno es hablar de un gran artista, de una persona que se ha comprometido con el arte y con causas nobles de nuestra sociedad. Que ha luchado por enaltecer la plástica nacional a nivel internacional. Como pintor y como ser humano, ha sido reconocido y apoyado por personalidades como Jacobo Zabludowsky y Rocío Villagarcía, Raúl Anguiano, Stella Inda, José Luis Meza Inda, Martha Rubio, Froylán Ojeda y Rafid Alí Modad. En forma especial hay que destacar el apoyo y reconocimiento que doña Carmen Barreda le ha brindado al Maestro Moreno.

Ha participado en innumerables exposiciones individuales y colectivas, sobresaliendo: Instituto Cultural Cabañas, Casa de la Cultura Jalisciense, Instituto Jalisciense de Bellas Artes, Palacio Federal, Ex-Convento del Carmen, Galería Municipal Torres Bodet y Centro de Arte Moderno, en Guadalajara. Ha expuesto también en México D.F., Monterrey, Aguascalientes; Nueva York, Tel Aviv, Israel y París, Francia.

PREMIOS: 2do Premio de Dibujo, Guadalajara (1970); Premio de Pintura, Concurso Artek (1970); Huésped Distinguido de Chiapas por méritos artísticos y filantrópicos (1973). En 1975 es honrado públicamente, con otros artistas, por Esther Zuno de Echeverría por su labor en favor de damnificados. Diploma de Honor por su exposición "Erótika" (1979); Diploma otorgado por el H. Ayuntamiento de Guadalajara (1980). Desde entonces ha sido distinguido en múltiples ocasiones por su destacada labor en la plástica.

 

Currículum  enviado  a  Claudio Jiménez en 1989

" Manuel Moreno, logra cabalmente sus propósitos, apoyándose desde luego, en su firme capacidad técnica, capaz de obtener tan elegantes estilizaciones y tan atinadas síntesis formales. Y lo mismo que se puede predicar de su dibujo, es necesario decirlo de su indiscutible buen gusto para el uso del color y del no color; su paleta es plana, lisa, sobria, restringida, pero nunca desentonada (...)

 

" José L. Meza Inda.

“Temí en un principio ser incomprendido, pero reflexioné y la simbología que estoy manejando me otorgó paulatinamente confianza y seguridad por ser sencillamente un fuerte canto a la Vida.

Sé que la Vida y la Muerte van de la mano, que son inseparables aunque antagónicas, que sin la una no existiría la otra, mas hoy se me antoja enfrentarlas plásticamente.

Es ésta la reafirmación exacta, clara y apasionada de mi personalidad, de mi temperamento pero también de mi profunda convicción acerca del choque paradójico que se da entre la exhuberancia y la fragilidad del Ser. La confrontación de lo negro con lo blanco, del día y la noche, del estar y no.  El milagro cotidiano de la vida que late por doquier, tan sigiloso y sorpresivo, abundante.  Albergado de la tierra al vientre de la mujer, pasando por el humus pródigo y por nuestro origen el mar. 

¡el núcleo, la célula, el átomo, el espermatozoide, el óvulo!

Pero eso sí, el Amor por todo, con todo y en todo, incluso la muerte y la nada preñadas por el Amor; sometidas  desde el papel, la tinta, mi pincel, mi mente, mi corazón y mi mano.  No hubo escapatoria, la misma muerte fue perseguida, alcanzada, violada, invadida por dardos de vibrantes colores –los gametos masculinos alfileres de luz clavándose en la densa negrura de la Sombra; militantes ciegos y sordos, fieles y activos guardianes que velan por la preservación del círculo eterno- ellos mismos... la especie humana.

A grandes rasgos, es esta la expresión de mi obra actual, mi tema por excelencia desde siempre, pero hoy más claro y contundente que nunca. 

 

Manuel Moreno

Septiembre 1989.