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Itzel
Rodriguez Mortellaro.......... El Muralismo
mexicano nació en los
muros universitarios y desde entonces no ha dejado de expresarse en ellos.
Como la universidad, el arte público propone metas colectivas y expresa un
sentido social. El nacimiento del muralismo
En 1921 se hizo posible el viejo anhelo de hacer pintura mural
en México. José Vasconcelos, secretario de
Educación, colocó al arte público en un lugar privilegiado del “renacimiento”
cultural posrevolucionario. Buena parte de los murales que se pintaron entre
1921 y finales de 1923 llevan impreso el idealismo del ministro. Al mismo
tiempo estos murales manifiestan la reflexión que en ese momento se tenía
acerca de la idea de arte nacional, que incluía la revaloración del arte
popular y prehispánico, y la “mexicanización” de
ciertos postulados vanguardistas europeos.
El siguiente encargo mural encomendado por Vasconcelos
se llevó a cabo en el antiguo Colegio de San Ildefonso, sede de la Escuela
Nacional Preparatoria. Los artistas que pintaron en sus muros fueron Fernando
Leal, Jean Charlot, Fermín Revueltas, Ramón Alva de la Canal y Emilio García Cahero.
Para el mural del Anfiteatro Simón Bolívar fue contratado Diego Rivera.
Posteriormente fueron llamados David Alfaro Siqueiros
y José Clemente Orozco. La experiencia artística de San Ildefonso (1921-1926)
se ha considerado como el momento de definición de los principios que
identifican al muralismo hacia las siguientes décadas. Pues aunque los
primeros murales dieron forma significativa al idealismo de José Vasconcelos, a partir de 1924 los artistas fueron
alejándose, en menor y mayor medida, de la visión y símbolos espiritualistas
para acercarse a la concepción de un arte público comprometido con la
realidad política y social. Después de esa fecha, los muralistas se
desvincularon de Vasconcelos. En la década de los treinta Fernando Leal pintó en dos etapas
(1930-1933 y 1938-1942) los nueve tableros de La epopeya bolivariana en el vestíbulo
del Anfiteatro Simón Bolívar de la Escuela Nacional Preparatoria. Otro
proyecto mural que encargó la Universidad en esos años, y que finalmente se
frustró, fue el de unos frescos que pintaría Diego Rivera en el Palacio de
Medicina. Desde entonces, los antiguos edificios del barrio universitario no
volvieron a ser considerados para el muralismo. A partir de 1951 la atención
se dirigió a la Ciudad Universitaria. sepiensa.org.mx |